Hoy teníamos oscuro el cielo y en él, las nubes parecían humo que brotaba de las estructuras, nubes cafés hijas del incendio y del vendaval crepitando sobre las pobres estructuras huérfanas de padre. Pretendemos robar una idea y cometer el oprobio de no decir de quién, así el crimen es completo y las mentiras son mentiras, pero se siente esa estática que encrispa, que remece. Una sensación de grado Richter que quizás la física nos puede explicar con las leyes de la electricidad; probablemente no somos más que eso, un entramado eléctrico que regula todo, y sin embargo un cortocircuito que paraliza las yemas de los dedos no es sino el Amor causando estragos y espasmos en las concepciones, en la ideología y sobre todo en la Física.

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